domingo, 6 de septiembre de 2009

Volvió el fútbol, volvió la mística, con los ídolos de siempre


Y un día el fútbol volvió a ser fútbol, o al menos algo muy similar a ese deporte que me enamoró cuando todavía era una niña, ese de toques, patadas, jugadas inolvidables, ese que desde la pantalla del televisor transmitía magia. El que me emocionaba.


Hacía mucho tiempo que no lo veía, lo buscaba en diferentes horarios, canales, divisiones y no lo encontraba, y de a poco me iba desencantando cada vez más. Ya ni siquiera los equipos "grandes" despertaban grandes pasiones desde el campo de juego. Estrellas fugaces decoraban algunos planteles, pero su brillo se desvanecía rápidamente, apenas duraba una temporada y se iba a iluminar nuevos cielos, o simplemente se perdía en el montón.


Creía que nunca más lo iba a volver a ver, que sólo podría mirarlo en viejos videos, pero un día algo cambió. Primero fue la vuelta de Diego Simeone, que desinteresadamente jugaría en el club de sus amores, Racing, y al que luego ayudaría al convertirse en su director técnico. Después Juan Sebastián Verón que no sólo le dio un título local sino también la tan preciada Copa Libertadores. Cristian González, Andrés D’Alessandro, asombrosos como Martín Palermo, entre tantos otros.


Pero este año campeonato logró algo más, porque juntó en un mismo equipo a tres glorias que parecían olvidadas, una incluso volvió del retiro. Al principio, claro, se dudó de ellos, pero demostraron que los años sólo les sumaron experiencia. Corrieron más lento que un juvenil, pero con la alegría del que recién debuta, y fue ahí en ese instante que me vi frente al televisor viendo a River, equipo del cual no soy hincha, pero no a cualquier River sino a aquel de la década de los 90. Un lujo de Ortega sobre el final del partido, una increíble barrida de Almeyda fueron suficientes para demostrarme que no todo estaba perdido, que ese fútbol seguía existiendo. Que la magia y la mística seguían intactas, que el amor por la camiseta no era una utopía, que a pesar de los años siguen brillando y que con algo de suerte iluminarán a los futbolistas que los rodean.


Quizás dentro de poco tenga que retractarme y reconocer que ya nada es lo que era, pero por el momento prefiero disfrutarlo, porque lamentablemente esto no se ve en todos los torneos. Porque no siempre hay buen fútbol, porque no siempre nos llena de emociones. Y es por eso que ahora hay que tratar de recuperar el tiempo perdido, porque desde la pantalla me ilusiona y me hace pensar que volvió la mística…con los ídolos de siempre.

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